




Santa Iglesia Catedral del Sagrado Corazón de Jesús
A la erección de la Diócesis de Ecatepec 12 de agosto de 1995, la Parroquia de San Cristóbal es elevada al rango de Catedral y durante casi 4 años así lo fue para darle paso en 1999 a la Santa Iglesia Catedral del Sagrado Corazón de Jesús.
La construcción de la Nueva Catedral de Ecatepec se realizó en un tiempo record: 1 año, 2 meses y 19 días.; se inició con la limpieza del terreno el día 6 de enero de 1998 y se terminó el 25 de marzo de 1999 con la fiesta de su consagración
La construcción no sólo tuvo el reto del tiempo, sino también la dificultad de su misma realización y proyección, es decir construir una Catedral que cumpliera con el objetivo de dar identidad y unidad que necesitaban los fieles de la Diócesis; en cuanto a su proyección, se tenía que pensar en una Catedral que pudiera cubrir las necesidades de albergar a los fieles.
Los recursos llegaron y la obra se logró con las bendiciones que Dios siempre ha derramado en esta Diócesis.
Dentro del trayecto de la construcción, se tuvo en nómina a casi 1000 trabajadores, representando por sí misma, una fuente de trabajo para el pueblo de Ecatepec, ya que la gran mayoría eran originarios de este territorio.
Pero la obra más importante que fue realizando el Señor, fue la construcción, incipiente, de la Iglesia humana. El poder integrar, tanto a los que estaban actuando directamente en la obra como a los que podían observar su edificación, para que ambos pudieran sentir suyo el proyecto, y darse cuenta que era un gran esfuerzo que se hacía por ellos y para ellos.
El resultado, nos habla de la capacidad de integración que fueron teniendo todos los fieles.
La Santa Iglesia Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, cuenta con un kilómetro de banca, es decir unidas en fila todas las bancas, suman un kilómetro. Tiene además todo el techo de triglilosa, que es lo más moderno en techumbres, su plafón, está hecho en cedro y caoba.
El Sagrado Corazón de Jesús que preside en medio del altar, es de bronce y es creación de Monseñor Onésimo Cepeda Silva, pesa 700 kilos.
No tiene una sola columna que impida la visión directa al altar; posee en la parte más ancha 700 metros de claro.
Las máximas en la construcción fueron: “Poder ver y oír todo”.
Consagración
Al año y dos meses de haber iniciado la construcción de la Santa Iglesia Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, se concretizó la obra que significaba el esfuerzo de todo un pueblo, el de Ecatepec, para hacer de la naciente diócesis, una de las más importantes de la Iglesia de Dios.
En manos de Mons. Onésimo Cepeda, los frutos comenzaron a cosecharse, la erección de la Catedral, el inicio de los muchos logros que vendrían en el futuro.
La fiesta de la consagración de la Santa Iglesia Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, logró llamar la atención tanto de los habitantes de la Diócesis, como de extraños.
Desde que se dio a conocer la noticia de la construcción de la Catedral por voz de Mons. Onésimo Cepeda Silva, los diferentes medios de comunicación en México se encargaron de seguir la noticia. Aunado a esto, los miembros de la Diócesis se encargaron de difundir la noticia y motivar al pueblo para que participara en este importante evento. El resultado, más de 10 000 personas congregadas en esta fiesta.
Asistió el entonces Presidente de la República, Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León junto a su Eminencia Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, quienes develaron una placa en donde se plasmaba el 25 de marzo de 1999, como la fecha en que se inauguró la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, que a partir de ese día podría albergar hasta 4,000 fieles en todas las ceremonias que se efectuarían en adelante.
Los acompañaron el entonces Presidente Municipal de Ecatepec, Lic. Alfredo Tórres y otras autoridades.
Se contó con la presencia de Su Eminencia Mons. Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de la Arquidiócesis de Guadalajara; Su Eminencia Mons. Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, Arzobispo del Arquidiócesis de Yucatán; Mons. Magín C. TORREBLANCA REYES(+), Segundo Obispo de Texcoco y de otros Obispos de todo México para ser un total de 41 obispos; además asistieron 600 invitados especiales.
A las doce, se inició la ceremonia de consagración, con 41 Obispos, 4 Arzobispos y un cardenal; 163 sacerdotes, 56 medios y cerca de 11,000 fieles que participaron en la Santa Misa que se encontraban repartidos en el interior de la Catedral y en el exterior, pudiendo observar la Santa Misa a través de una pantalla gigante colocada en el Atrio.
Después, la fiesta continúo con una comida para los invitados mencionados anteriormente y en la Plaza Pública, se repartieron casi 13 000 porciones de comida gratuita para el pueblo de la Diócesis. Al finalizar la comida la Orquestra Sinfónica del Estado de México se encargó de dar fin a este día de fiesta.
Homilía pronunciada por el Cardenal Arzobispo Primado de México en la Consagración de la Catedral de Ecatepec, Estado de México.
25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación.
Con inmenso gozo y llenos de alegría en el Espíritu Santo nos encontramos en esta Nueva Catedral para Dedicarla a Dios Padre de las Misericordias, para expresar la voluntad del pueblo cristiano de ofrecer para siempre al Señor este espacio consagrado, punto de encuentro de esta Iglesia peregrina de Ecatepec. Como todos sabemos, lo único necesario para dedicar una Iglesia es la celebración Eucarística, fuente y cúlmen de la vida cristiana y momento misterioso de la acción salvífica; sin embargo, esta celebración constituye una gracia especial en que se hace visible el único pastor de Nuestra Iglesia: Jesucristo, en la persona del Primer Obispo de esta Grey particular, Mons. Onésimo Cepeda Silva que hoy instala aquí su Cátedra y por ello el edificio todo será llamado Catedral.
El significado de esta nueva Casa de Dios es la dedicación de un lugar especial para la alabanza y el sacrificio, para actualizar mediante la celebración de los sagrados misterios de la obra de la redención de Jesucristo, nuestro único Mediador entre Dios y el hombre. El Dios hacedor del universo, quien resplandece con su poder y su gloria en toda la creación, a quien no pueden contener los cielos y la tierra, es a quien dedican los fieles de San Cristóbal Ecatepec esta construcción, obra del ingenio y de las manos del hombre, fruto del amor y devoción de un pueblo que comienza a edificarse como Iglesia Particular en esta nueva Diócesis de Ecatepec. En este lugar santo debe siempre resonar la Palabra de Dios, gracias a la cual se va develando el Misterio de Cristo. Este es el sentido que descubrimos en la primera lectura que hemos escuchado del Libro de Nehemías: “Todo el pueblo estaba atento a la lectura del libro de la Ley”. “Los levitas leían el libro de la Ley de Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía la lectura”. Al suave impulso del Espíritu Santo el pueblo va experimentando la liberación del pecado y el gozo del amor misericordioso del Señor. El templo es el baluarte donde la celebración de la fe en el Señor se convierte en la fuerza del pueblo en medio de las luchas cotidianas por vivir la fidelidad a la Alianza.